sábado, 28 de abril de 2007

El anónimo (alguien, antes de Newton)


Desde la cornisa de la montaña
dejo caer suavemente una piedra hacia el precipicio,
una acción ociosa
de cualquiera que se detiene a descansar en este lugar.
Mientras la piedra cae libre y limpia en el aire
siento confusamente que la piedra no cae
sino que baja convocada por la tierra, llamada
por un poder invisible e inevitable.
Mi boca quiere nombrar ese poder, hace aspavientos, balbucea
y no pronuncia nada.
La revelación, el principio,
fue como un pez huidizo que afloró y volvió a sus abismos
y todavía es innombrable.
Yo me contento con haberlo entrevisto.
No tuve el lenguaje y esa falta no me desconsuela.
Algún otro hombre, subido en esta montaña
o en otra,
dirá más, y con precisión.
Ese hombre, sin saberlo, estará cumpliendo conmigo.

JOSÉ WATANABE (1946-2007)

miércoles, 25 de abril de 2007

Jardín de otoño



Crece la noche
Sobre el estanque gris tiemblan los astros
mudos
Y tus ojos
tus felinas caderas quebrándose
a lo lejos
agitan
esas sombras
que ya dan buena cuenta de los árboles rojos
del otoño
El mar - obsesionado -
se derrama en la arena
Yo no sé
qué me pasa
Ni qué digo.

VÍCTOR BOTAS

Grandola, vila morena


Entonces todo parecía posible.

(del diario de un jardinero, 25 de abril de 2007)